
Tu mirada me intimida, dibujas siluetas transparentes, pétalos flotando, caídos en el suave regazo de tu piel.
Mi cuerpo en tus pupilas, dibujan curvas de mujer perfumada, la flor de tu jardín.
Intentas alcanzarme, saber quién soy, la duda de tu placer y ofrenda. Aún así, sin venir,
te quedas observando.
Merodeas a mi alrededor, dulce existencia, paladar exquisito. Rogándote mientras paseo. Oh, mi amor...
mañana volveré a tu ventana,
_ nuestro lecho_
donde te preguntarás, ¿quién es esa mujer?
que posa para mí, en la vereda de mis sueños.


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