martes 20 de diciembre de 2011

Coquetería.





Me pregunto si la coquetería es igual en todos los tiempos o de lo contrario, ha cambiado.
Si a las mujeres nos gusta todavía que un caballero nos abra la puerta, nos encienda un cigarrilo, nos retire la silla al sentarnos o nos ponga la chaqueta...

Los otros días, un señor mayor me ayudó a ponerme mi abrigo; yo, que no estoy acostumbrada, puse por todos los lugares mi brazo, menos por la manga. Me puse nerviosa por el detalle, él me miraba y se reía.

¿Nos gusta ser coquetas o coquetos? o de lo contrario, sólo exigentes.





Con cariño, Lou.

20 comentarios:

bicefalepena dijo...

Supongo en unos casos más que en otros.
En algunas (ocasiones) es inevitable.

Un abrazo

L.N.J. dijo...

Bice, quiero que se tenga en cuenta la palabra "exigente", la moda e igualdad entre hombres y mujeres.
No supongas, atrévete más.

Un beso.

bicefalepena dijo...

En este mundo mundo que no se ofrece nada a cambio de nada y que exigir es la moneda de cambio, la coquetería y la cortesía, como hechos gratuitos, parecen algo inconcebible y denostado.
A mí me gusta que me abran las puertas, pero me sigue ruborizando que lo hagan.

Un abrazo

Anónimo dijo...

De la coquetería se podría decir lo que Kant ha dicho de la esencia del arte:

“finalidad privada de fin”. La obra de arte carece, ciertamente, de fin y, sin embargo, sus diversas partes aparecen ensambladas de una manera tan llena de sentido, cada una necesaria en su lugar, como si concurriesen a la consecución de un fin completamente prefigurado. La coqueta, por su parte, se conduce tal como si sólo se interesara por su pareja de cada momento, como si sus actos se concentrasen plenamente en una devoción, con independencia de la calificación que ésta pueda merecer. (Simmel, 1988: 101)

Se dice que las mujeres más coquetas suelen ser más dominantes.


Buena entrada, Lourdes

Oscar y Adela.

José Luis Martínez Clares dijo...

Una pregunta muy femenina y muy actual. No podría meterme donde no me llaman, cosas de la prudencia. Abrazos

L.N.J. dijo...

José Luis, la prudencia es una cosa y reflexionar sobre un tema otra. Hay que dejar aparte sentirnos ofendid@s.
Comenta, porque te aseguro que estoy deseando que sueltes lo que yo mismo pienso.

Gracias.

Mark de Zabaleta dijo...

La coquetería femenina ha sido siempre acompañada por la elegancia del caballero que conoce las normas de cortesía...pero eran otros tiempos y otras crisis !

Feliz Navidad
Mark de Zabaleta

Lao dijo...

Esas cosas no han cambiado, en esencia la naturaleza de lo femenino y masculino no ha cambiado. Solamente que hay confundidos e inseguros mas que antes en ese sentido. No todo es lo que parece. Me gustó mucho tu reflexión. Cariñosos saludos.

Dyhego dijo...

Las buenas maneras no tienen precio.
Saludos, Lourdes.

Nati dijo...

Buena entrada. Yo creo que al que más y al que menos, nos gusta coquetear. Otra cosa, es que me guste que el coqueteo en el hombre, esté relacionado directamente con la galantería.
Personalmente, no me resulta necesario que un hombre me ayude a poner la chaqueta o me retire la silla, pero sí reconozco que me gusta que sea detallista (aunque aquí ya hablo de mi pareja): de vez en cuando una rosa, de vez en cuando una carta de amor...
Tal vez sea porque yo también soy muy detallista y me gusta sorprender y agradar a los que quiero.
Saludos.

José Luis Martínez Clares dijo...

Me gusta ser galante, pero últimamente he dejado de serlo porque hay mujeres a las que les incomoda que los hombres seamos caballerosos y lo comunican de manera ostensible. Abrazos

eres_mi_cruz dijo...

para el hembrismo imperante el caballero es un acosador potencial... y tú respondes mucho mejor que Rajoy...
el error está en creer con anticipo que son otras las puertas que se pretenden abrir... para qué tanta prisa...

JCR dijo...

De vez en cuando es bueno tener detalles, una simple cortesía un poco de aquí y de allí, hace más agradable la existencia entre unos y otros. Mis mejores deseos para estos días. Un abrazo

Francesc Cornadó dijo...

Estimada Lou, deseo que pases una navidad muy feliz y que se cumplan tus anhelos y propósitos.

Salud
Francesc Cornadó

Jesús Díaz Palma dijo...

Creo que cada uno ha de ejercer su papel, puesto que no somos iguales. La mujer ha ser ser coqueta y el hombre galán y cortés para con ella.

La desigualdad de opiniones que no de condiciones es lo que da sentido a la vida de ambos.

Un beso.

L.N.J. dijo...

Comparto vuestras opiniones, vuestros detalles. Todo lo que decís es muy personal cuando somos coquetos con nosotros mismos y se hace más complicado cuando en ciertos detalles de la coquetería no somos tan recíprocos como exigentes.

En mi caso lo que más me llama la atención es la naturalidad de las personas,lo que más me gusta y me atrae. Esa coquetería natural deja a un lado los artificios para conquistar lo meramente artificial.

Besos para todos y gracias por comentar.

Felices fiestas.

ROBER dijo...

Pienso que la coquetería, o más bien los modales rococó, tienden a desaparecer:la realidad está día a día más presente en nuestras vidas. Pero siempre una galantería bien ubicada en el momento oportuno cae bien en la mujer.
Es un arte básicamente mundano, sin influencias religiosas, que trata temas de la vida diaria y las relaciones humanas, un estilo que busca reflejar lo que es agradable, refinado, exótico y sensual.
Un gusto volver por estos lares.

Viajes Astrales dijo...

Gracias por compartir, sigue adelante con tu blog!

L.N.J. dijo...

Gracias Rober, lo de mundano es genial. Se me olvidó ese detalle y otros que nunca tenemos en cuenta.

* * *

Gracias a ti, eso me gustaría a mi, hacer Viajes Astrales, jeje.

Besos.

juan dijo...

el problema es que somos o nos hicimos independientes.... a aprtir de ahi todo depende del momento de cada uno y de las intenciones... personalemente a mi me gusta un guiño una sonrisa un detalle siempre saca me saca una sonrisa ...